El disgusto de mi pico
Veo por la ventana y observo un mundo que se va acabando rápidamente con diversos factores, me siento en el parque acompañada de mi Lucky, con la sola ilusión de que pueda encontrar ese algo en este tóxico aire que a cada segundo me consume con su denso cuerpo en un vaivén que no se detiene ni un instante.
Estos ojos de noche de encanto pasaron a ser ojos de zafiro en un instante, perdiendo su mirada al vacío y desgarrando al final la ilusión de un niño que creyó encontrar su hogar y le fue arrebatado como un dulce, pero igual sigo aquí sin perder la esperanza de que mi Lucky se consuma cada vez mas lento y este trago amargo permanezca frío más tiempo, para resistir un poco la helada que me acompaña en esta larga caminata de regreso a casa y así sentir nuevamente su cuerpo, su temperatura, su aroma y hasta su sabor.
Su sonido al tocarse y mezclarse con su entorno y contorno, y es que, verle caer de esa forma tan delicada y a la vez con la fuerza más brutal, porque aún cuando esté tranquilo solo es una fachada, es su maquillaje que me seduce y que me atrae, que me inspira a volver y a no rendirme en este tan duro camino en el que Sharif me acompaña con palabras de aliento, cuando no deseo hundir a otros en mi dilema.
Pero no caeré del todo en este vacío, solo pongo mis labios en mis dos amigos e ideas surgen en mi mente trabajando a veces un poco más y a veces un poco menos, pero siempre elevándose, aún si no están ellos, pero mi mente no deja de imaginar esa parte de la vida en que lo recupero y vuelvo una vez más a tomar las botellas y mis herramientas para darle a mis clientes el medicamento que necesitan para sanar el dolor de sus almas con la bebidas que he de prepararles cada noche en la barra.
Estos ojos de noche de encanto pasaron a ser ojos de zafiro en un instante, perdiendo su mirada al vacío y desgarrando al final la ilusión de un niño que creyó encontrar su hogar y le fue arrebatado como un dulce, pero igual sigo aquí sin perder la esperanza de que mi Lucky se consuma cada vez mas lento y este trago amargo permanezca frío más tiempo, para resistir un poco la helada que me acompaña en esta larga caminata de regreso a casa y así sentir nuevamente su cuerpo, su temperatura, su aroma y hasta su sabor.
Su sonido al tocarse y mezclarse con su entorno y contorno, y es que, verle caer de esa forma tan delicada y a la vez con la fuerza más brutal, porque aún cuando esté tranquilo solo es una fachada, es su maquillaje que me seduce y que me atrae, que me inspira a volver y a no rendirme en este tan duro camino en el que Sharif me acompaña con palabras de aliento, cuando no deseo hundir a otros en mi dilema.
Pero no caeré del todo en este vacío, solo pongo mis labios en mis dos amigos e ideas surgen en mi mente trabajando a veces un poco más y a veces un poco menos, pero siempre elevándose, aún si no están ellos, pero mi mente no deja de imaginar esa parte de la vida en que lo recupero y vuelvo una vez más a tomar las botellas y mis herramientas para darle a mis clientes el medicamento que necesitan para sanar el dolor de sus almas con la bebidas que he de prepararles cada noche en la barra.

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