El disgusto de mi pico
Veo por la ventana y observo un mundo que se va acabando rápidamente con diversos factores, me siento en el parque acompañada de mi Lucky, con la sola ilusión de que pueda encontrar ese algo en este tóxico aire que a cada segundo me consume con su denso cuerpo en un vaivén que no se detiene ni un instante. Estos ojos de noche de encanto pasaron a ser ojos de zafiro en un instante, perdiendo su mirada al vacío y desgarrando al final la ilusión de un niño que creyó encontrar su hogar y le fue arrebatado como un dulce, pero igual sigo aquí sin perder la esperanza de que mi Lucky se consuma cada vez mas lento y este trago amargo permanezca frío más tiempo, para resistir un poco la helada que me acompaña en esta larga caminata de regreso a casa y así sentir nuevamente su cuerpo, su temperatura, su aroma y hasta su sabor. Su sonido al tocarse y mezclarse con su entorno y contorno, y es que, verle caer de esa forma tan delicada y a la vez con la fuerza más brutal, porque aún cuando esté...