Una carta a mi amado
Sé que tú siempre me esperas,
sé que con tus largas alas me cuidas,
aunque estén ardiendo en llamas,
sé que tu nunca en un abismo me dejarías, pero tu nunca en mi olvido haz estado,
sino yo; que en sombras me he quedado,
y me he quedado por ti; y por tu amor,
por tus besos y tus caricias,
pasión que rodeaba mi cuerpo con fervor.
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